sexta-feira, 14 de outubro de 2011

Magistral 14/10/2011 – El conto


"El conto es uno de los mejores recursos didácticos para los más pequeños.” ¿Verdad?

Bueno, empezando por lo que es, un conto es una narración, generalmente curta y puede tener un carácter ficticio o real. Los contos han pasado de generación en generación, por lo que tienen una gran tradición popular; son una forma de trabajo muy importante en la etapa infantil, pues permiten utilizar tres caracteres: la imaginación, el pensamiento y la lenguaje, y todavía estimula la creatividad, por eso que es un bueno recurso, muy frecuentemente utilizados por los educadores infantiles. A través de los contos, pueden transmitir a los niños valores, como la solidaridad, la amistad, etc pues casi todos los contos tienen siempre una intención moralizadora; mediante la forma lúdica y divertida que el conto proporciona, potenciamos también para la capacidad formativa del niño. Es también un instrumento social de comunicación con la vertiente de divertir y entretener los niños, por lo que les gusta y aprenden de una forma lúdica.

Además, escuchar las historias es el principio de aprender a ser un buen lector. Las historias hacen con que el niño deje fluir la imaginación, despertar la curiosidad, además de permitir la experiencia y descubrir el mundo de conflictos, dilemas y soluciones que cada personaje se enfrenta. Los cuentos tienen una gran fascinación en los niños, por lo que en esta etapa de la infancia, escuchar las historias se convierte en una forma indispensable al desarrollo y el aprendizaje del niño.

El conto es por todo eso, una fuerte y potente forma de aprendizaje.

Pero, para utilizar este recurso lingüístico de forma adecuada, es necesario saber ¡cómo utilizar de forma adecuada! Antes de la narración hay que ver el tipo de público (en nuestro caso que tipo de niños) a que se destina, y lo preparar en función de eso con un vocabulario adecuado; hay que tener una vocalización clara; expresividad gestual; mantener un clima de suspense y clímax en la historia; incorporar nuevas palabras y conceptos; entonación y ritmo adecuados; saber adentrarse en la historia; promover la curiosidad por ella, solo así es posible captar las pequeñitas atenciones que tanto se distraen y estimular al niño a escuchar lo que es muy importante para la formación de un gusto por la lectura.


¡Si el narrador sabe utilizar estas competencias lingüísticas adecuadas, solo se puede estar delante de un senario de aprendizaje con placer!

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